Declaración de Principios de Andebu
La existencia de una radiodifusión privada, como medio de la libre expresión del pensamiento, que garantiza la variedad de información, constituye un elemento esencial para el desarrollo de una sociedad pluralista.

El libre acceso de los ciudadanos y consecuentemente de los medios de comunicación a la información, debe ser asegurado y fortalecido.

La práctica del periodismo es el ejercicio de un derecho individual, y por tanto, la cobertura de noticias no debe sujetarse a restricción alguna.

La radiodifusión privada debe ser operada competitivamente y sustentada en la publicidad comercial, lo cual fortalece las condiciones de independencia necesarias, constituyendo una actividad de interés público.

El Estado, respecto a las frecuencias de radiodifusión que le han sido asignadas, debe limitar sus poderes a la distribución y administración de las mismas.

La radiodifusión defenderá la forma democrática republicana de gobierno y la libertad de expresión y comunicación del pensamiento, por cualquier medio y sin necesidad de censura previa, así como todos los derechos fundamentales y de manera especial el derecho a la información.

La radiodifusión promoverá los valores culturales de la nación, la convivencia pacífica y la educación moral y cívica de los ciudadanos.

A los responsables de los medios de comunicación compete establecer los principios éticos que han de regular su actividad.

En la elección de su programación y de la publicidad el radiodifusor actuará con la más amplia libertad, teniendo en cuenta su propio criterio, las características de su audiencia y los principios contenidos.

La radiodifusión requiere la más alta responsabilidad y excelencia en su ejercicio.

PRINCIPIOS DE ANDEBU

 

La existencia de una radiodifusión privada, como medio de la libre expresión del pensamiento, que garantiza la variedad de información, constituye un elemento esencial para el desarrollo de una sociedad pluralista.

El libre acceso de los ciudadanos y consecuentemente de los medios de comunicación a la información, debe ser asegurado y fortalecido.

La práctica del periodismo es el ejercicio de un derecho individual, y por tanto, la cobertura de noticias no debe sujetarse a restricción alguna.

La radiodifusión privada debe ser operada competitivamente y sustentada en la publicidad comercial, lo cual fortalece las condiciones de independencia necesarias, constituyendo una actividad de interés público.

El Estado, respecto a las frecuencias de radiodifusión que le han sido asignadas, debe limitar sus poderes a la distribución y administración de las mismas.

La radiodifusión defenderá la forma democrática republicana de gobierno y la libertad de expresión y comunicación del pensamiento, por cualquier medio y sin necesidad de censura previa, así como todos los derechos fundamentales y de manera especial el derecho a la información.

La radiodifusión promoverá los valores culturales de la nación, la convivencia pacífica y la educación moral y cívica de los ciudadanos.

A los responsables de los medios de comunicación compete establecer los principios éticos que han de regular su actividad.

En la elección de su programación y de la publicidad el radiodifusor actuará con la más amplia libertad, teniendo en cuenta su propio criterio, las características de su audiencia y los principios contenidos.

La radiodifusión requiere la más alta responsabilidad y excelencia en su ejercicio.